QUIÉNES SOMOS

A un paso de edificios como el Teatro Principal o la Iglesia de Salomé y a tan solo unos metros de la mismísima Catedral de Santiago está el Retablo Café-concerto, un resquicio de modernidad integrado en el clasicismo y la tradición de la vieja Compostela monumental.

Dos plantas para contraponer el día y la noche en uno de los establecimientos más emblemáticos de Santiago.

Una visita al Retablo Café-concerto supone además de un regalo para los aficionados al arte, por todas las antigüedades que decoran cada rincón del lugar, la posibilidad de probar nuestras especialidades, algunas tan representativas de la cultura ancestral de Galicia como es la ‘Queimada’, preparada, como no, con el obligado conjuro, que busca ante todo un fin: su disfrute.

Complicidad, diversión, buen gusto… Magia.

La Queimada

La queimada es una bebida alcohólica propia de la gastronomía tradicional de Galicia.
Se le atribuyen propiedades curativas y se afirma que, tomada tras la pronunciación del conjuro, funciona como protección contra maleficios, además de mantener lejos de quien la haya bebido a espíritus y demás seres malvados.
Sus ingredientes principales son el aguardiente y el azúcar, a los que se añade, habitualmente, una corteza de limón o naranja. Según el lugar, hay quien le añade unos granos de café sin moler, trozos de manzana o uvas.

Una Queimada en Retablo Café-concerto

queimada en retablo cafeconcerto

INGREDIENTES (para 6 personas)

  • 1 litro de aguardiente
  • 150 gramos de azúcar blanco
  • unos granos de café
  • 1 cáscara de limón o naranja

PREPARACIÓN

En un recipiente de barro cocido ponemos el aguardiente junto con el azúcar y las cortezas de cítricos. Con un cucharón de barro apartamos un poco de esta mezcla y le prendemos fuego. Cuando plante la llama, la acercamos al recipiente de la queimada para que empiece a arder y vamos removiendo con cuidado sin tocar el fondo que es donde se acumula el azúcar. De vez en cuando, podemos elevar el cucharón lentamente dejando que suban las llamas del alcohol y creando cascadas con ellas.

Añadimos el puñado de granos de café y seguimos removiendo cada vez más desde el fondo para ir levantando poco a poco el azúcar. Seguiremos removiendo hasta que se vaya quemando el aguardiente. Cuando esté prácticamente reducido, se apaga con un soplido. Si la queimada os gusta un poco fuerte, podéis apagarla empleando una tapadera sin dejar que se consuma de todo el alcohol.

La queimada se sirve caliente así que una vez apagada, la echaremos en cuncas de barro o en vasos de cerámica para que la temperatura se mantenga.

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